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 Joe Strummer y Paul Simonon (detrás) en Finlandia, 1979. En YouTube hay un corto grabado en Super-8 de su presentación allí ese año, bajo el nombre de "The Clash at Ruisrock"

Foto: Ann Duroj


El Mocambo es un salón de baile mítico de 1948 en Toronto, cerrado en 2014 para ser renovado y reabierto en 2017. Ubicado en Spadina Avenue, una de las arterias más importantes de la ciudad, el lugar ha jugado un papel importante en el desarrollo de la música popular en Toronto.
No se puede tener ninguna conversación sobre la historia de El Mo historia sin hablar de los Rolling Stones. La banda puso al local en el mapa en 1977, cuando se presentaron dos noches con el nombre de The Cockroaches — con la presencia incluso de la socialite y habitué del lugar Margaret Trudeau, esposa del primer ministro canadiense de entonces, Pierre Trudeau, y madre del actual, Justin Trudeau.
A lo largo de los años, el escenario de El Mo ha recibido a una diversa parrilla de nombres como Elvis Costello, Ramones, John Cougar Mellencamp, Duran Duran, Dream Theater, The Rolling Stones, Stevie Ray Vaughan & Double Trouble, April Wine, Eek A Mouse, Durutti Column, Snakefinger, Bo Diddley, Tom Cochrane & Red Rider, Blondie, The Cars, Meat Loaf, Jimi Hendrix y Queens of the Stone Age.
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Debbie Harry con Blondie en directo en El Mocambo, 2 de agosto de 1978
Foto: Patrick Cummins


Consciente de la existencia de una nueva ola de rock llamada punk, Chrissie Hynde visitó esporádicamente Francia a mediados de los setenta tratando de formar una banda, sin éxito. Después de que una banda llamada The Frenchies perdiera su cantante original, tomó el puesto para finalmente dejarlo al no verle futuro, regresando definitivamente a Londres para involucrarse en la nueva corriente.

A finales de 1976, aprobó una audición para una nueva banda llamada 999; al ver que ésta tampoco despegaba, se unió a Dave Vanian, Captain Sensible y a Rat Scabies - que se hacían llamar entonces Masters of the Backside [los genios del trasero] - como guitarrista, y luego durante algún tiempo también tocó la guitarra con los Johnny Moped. En 1978 se unió brevemente a The Moors Murderers (Steve Strange de Visage y Topper Headon de The Clash).
Steve Jones, persona no identificada, Alan Jones, Chrissie Hynde, Jordan y Vivienne Westwood en su tienda SEX, 1976
Foto: David Dagley



Siouxsie y Paul Cook, 1976
Foto: Henry Diltz



David Bowie paseando por Campos Elíseos (París), junio de 1977
Foto: Jean-Claude Deutsch / Paris Match



Madonna, 1983
Foto: Richard Corman

Rihanna, 2010
Foto: Craig McDean


El lado cómico de Madness les ha llevado a ser subestimados como compositores, dice su cantante Graham "Suggs" McPherson, y se queja de que cuando se lanzó en 1979 su primer sencillo, The Prince, apareció exhibido para su venta en la sección de novedades de algunos grandes almacenes. "[El otrora miembro de la banda] Chas Smash decía que debían haber puesto nuestros discos en la sección de reggae. Igual nos pusieron en novedades solo porque somos blancos.”
El desprecio todavía les duele. Spandau Ballet y Ultravox sí recibieron algo de cariño por parte de la prensa musical seria gracias a sus letras, dice, “y nosotros estábamos al otro lado de la calle, con un globo reventado y un gorro de fiesta al revés. Pero sí creo que algún día nuestros vídeos terminarán en el [museo] V&A o algo así. Nos salieron muy cómicos. Pero mucho.” Para hacerlos, los Madness insisten en que su inspiración provino tanto de [el poeta y escritor irlandés] Samuel Beckett como de [el comediante de televisión que llevó siempre un gorro fez] Tommy Cooper.
Su música tiene ya demasiada longevidad como para ser catalogada meramente como novedad: la banda tiene ahora la categoría de tesoro nacional que otorga haber tocado en el Palacio de Buckingham. "Se suponía que íbamos entre Paul McCartney y Elton John," cuenta Suggs sobre el espectáculo real de 2012, "y entonces empezaron a pelearse los productores de cada uno porque no querían compartir el mismo piano de cola". Para dar tiempo a cambiar los pianos usando grúas, se sugirió que Madness tocara en el terrado del palacio. Lee Thompson — saxofonista de la banda conocido por sus arriesgadas piruetas, tanto en los vídeos como sobre el escenario — quedó fascinado con la idea. “Y resultó siendo el momento más importante de nuestra miserable carrera.”
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Madness en 1981
Crédito: Pictorial Press Ltd
Susanna Hoffs, 1991
Crédito: Jeffery Newbury


Brody Dalle (The Distillers)
Crédito: Paul R Giunta
La primera banda de Debbie Harry 1 "Con mis credenciales del Melody Maker pude infiltrarme en la escena del rock neoyorquina con mucha facilidad. Vendíamos 200.000 copias por semana en Reino Unido, y las discográficas sabían muy bien que aparecer en MM ayudaba a que sus bandas vendieran discos. Pronto fui un rostro familiar entre los conocedores del rock local. Veía a los mismos tíos y tías en clubes como Bottom Line y Bitter End, entre bastidores en conciertos o en las fiestas de las discográficas, y pronto me relacioné con todos los escritores musicales, relaciones públicas y algunos gerentes y promotores de conciertos de la ciudad. Era un mundo un poco cerrado pero... vaya si nos divertíamos. Por lo que yo sabía, había tres fotógrafos de rock operando en Nueva York en esos días: Bob Gruen, que estaba en todos los lugares que valían la pena, Leee (nótese las tres e) Black Childers, escandalosamente gay y que se decantaba por el mundo glam, y Chuck Pulin, aparentemente el menos conectado, o al menos eso creí, que trabajaba para la revista Sounds. Las fotos de Leee ya habían aparecido en MM cuando Roy Hollingworth era nuestro hombre en Nueva York, pero mi instinto me dijo que Bob era el indicado para ser mi fotógrafo preferido, y acompañarme a entrevistas y espectáculos en los que necesitaba ilustrar mi historia con una foto. Hicimos un trato que nos convenía a los dos: toda foto que él tomara donde yo le llevara pertenecía a Melody Maker durante un mes. A partir de entonces, era suya para venderla a cualquiera y a perpetuidad. Vimos mucho rock juntos y nos hicimos buenos amigos. Todavía lo somos. Bob trabajaba en un pequeño apartamento del Lower West Side, y me pasaba información de fiar sobre lo que se cocía en el mundo del rock de Nueva York. Cada vez que le llamaba me decía: "¿qué está pasando ahora, colega?" y a veces me llamaba él, abriendo la conversación con la misma pregunta. Por supuesto, Bob siempre sabía lo que pasaba más que nadie que yo conociera en Nueva York, en las calles o dentro de los clubes. Era instintivo en él, y me gustaba que estuviera igual de entusiasmado tomando fotos a una banda punk desconocida y a los Rolling Stones, Led Zeppelin o John Lennon, con quienes desarrolló estrechas relaciones. Bob era un hombrecillo lleno de energía y músculos marcados, que llevaba un afro la cabeza. Conducía un VW escarabajo viejo y destartalado; siempre llevaba chaqueta de cuero negra, camiseta, vaqueros y, la mayoría de las veces, un porrito en la comisura. A pesar de toda aquella energía era el más relajado de todos, imperturbable, Mr Cool. Todavía lo es. Inevitablemente, fue Bob quien me introdujo en el underground de Nueva York. Era parte de mi rutina escribir sobre grupos, famosos o no, que ya hubieran sido fichados por discográficas, pero otra cosa era aventurarme por mi propia iniciativa para ver un grupo que no había fichado por nadie ni esperaba interés alguno de un reconocido medio como MM. Me habían hablado de bandas jóvenes y ruidosas que tocaban en un club medio peligroso del centro del Bowery llamado CBGB, y de otro no muy lejos llamado 82 Club, y decidí meterme en esa movida. No estaba muy seguro de nada de esto, así que llamé a Bob para pedirle consejo. Me sugirió que viniera con él un par de noches al 82, donde tocaba una banda que le gustaba llamada The Stilettos. “Tienen a esta cantante, una rubia que se parece a Marilyn Monroe,” me dijo por teléfono. “Ven a verla, tío. No lo vas a creer.” El 82 Club era una discoteca drag a la antigua con espejos por todas partes, famosa en su día por espectáculos subidos de tono pero entonces en apuros, y las chicas que trabajaban allí — todas ellas de cierta edad con el pelo corto en bob y vestidas de traje, camisa y corbata de hombre — había pensado que un poco de rock mantendría a raya a los acreedores. Durante un tiempo se convirtió en una especie de sucursal del CBGB, pero nunca llegó a ser tan conocido. Aún así era muy divertido, con más ambiente de fiesta que el mismo CBGB. La noche en que Bob sugirió que me dejara $3 en la entrada (no había pases de prensa para redactores de MM) y entrara. Me compré una cerveza y le encontré junto al escenario, ya con la cámara lista." —— Chris Charlesworth (periodista musical y escritor británico, director editorial de Omnibus Press, productor ejecutivo de The Who, publicista de David Bowie) ————— The Stilettos en el escenario del 82 Club de Manhattan, 1974: Chris Stein, Debbie Harry, Elda Gentile, Rosa Ross, Frankie Harlot Foto: Bob Gruen

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"Resultaba que las Stilettos estaban teloneando a Wayne / Jane County, a quien yo ya había visto en el Max's Kansas City. Las Stilettos eran un trío con cuatro chicos detrás tocando instrumentos, siguiendo el ejemplo de los grupos femeninos de los sesenta de antes de los Beatles. Había una chica negra, una pelirroja y una rubia que estaba en medio y parecía ser la líder, y Bob tenía razón: llevaba un vestido ceñido, escotado y largo con hombros descubiertos, de un raso dorado que realzaba su figura: la viva imagen de Marilyn con pelo platinado, hermosa sonrisa y labios de color fresa. Su presentación fue breve y poco ensayada, y luego Bob me llevó al backstage para conocerla.
Su nombre — como es de suponer — era Debbie Harry. De cerca era increíblemente hermosa pero también era guay, comprometida con sus causas y sabía de música. Traté de impedir que su apariencia interfiriera con mi técnica de entrevista, mientras hablábamos de esto y aquello y Bob tomaba algunas fotos. Me dijo que quería ser cantante a tiempo completo, pero que de día tenía que trabajar como peluquera en un salón de belleza de Nueva Jersey. Esperaba algún día entrar en el negocio de la música. Le dije que me mantendría en contacto y me dio su número de teléfono. Bob tomó algunas fotos más, me fui y, en una o dos semanas, la mencioné a ella y a The Stilettos en un artículo genérico que escribí sobre varias bandas de Nueva York sin fichar que operaban en Manhattan.
"Nunca había visto el 82 tan concurrido como hace unas tres semanas, en que Wayne County encabezó el cartel junto a The Stilettos", escribí. "Wayne salió de drag completo, lo cual fue alucinante, pero la música estuvo pasada de volumen y corta de inspiración para mi gusto. Sin embargo, el espectáculo fue una bomba.”
El artículo mencionaba a otras 10 bandas, pero encontré espacio para Debbie. “Las Stilettos, que abrieron la noche, tenían mucho potencial pero poco ensayo. Lideradas por una adorable rubia platino llamada Debbi (sic), son un trío vocal de chicas con una banda de tíos que las acompaña con guitarra, bajo y batería. Las tres se turnan para hacer solos mientras las otras dos se encargan de los coros, y algunos de los temas merecerían ponerse en vinilo. El 95 por ciento de sus temas fueron suyos, pero el estilismo sí fue tomado completamente de la era de los grupos vocales de finales de los años cincuenta.”
Tengo buenas razones para creer que las 93 palabras de ese segundo párrafo — de un total de aproximadamente 1.500 en todo el artículo — fue lo primero que se escribió sobre Debbie Harry en la prensa británica, musical o de otra índole.
Dio la casualidad que Bob me facilitó algunas fotos que tenía de Debbie para mi envío a Londres y — lo cual quizás era inevitable, a la luz de la evidencia — algún becario en la oficina central de Melody Maker en Fleet Street optó por usarlas para ilustrar el artículo. Una o dos semanas después ese número de MM llegó a mi puerta, así que la llamé al salón de belleza donde trabajaba y le dije que su foto estaba en Melody Maker. Quedó muy emocionada. Evidentemente era la primera vez que su foto salía en una revista, o al menos eso me dijo, y estaba desesperada por conseguir una copia.
Una noche o dos más tarde llegó a mi apartamento en East 78th Street en un coche muy viejo y destartalado. Le di tres copias de MM y la llevé a cenar a un restaurante japonés del West Side. Mientras engullíamos sushi, tempura y sake me dijo que las Stilettos se estaban separando, y que se estaba montando una nueva banda con su novio, Chris Stein, su guitarra, y que aún no se habían decidido sobre el nombre. Tomé nota de esto para mencionar sus planes en mi siguiente columna de noticias desde Nueva York para MM, que sin duda fue la primera mención del nacimiento de Blondie como banda.
Ya era medianoche cuando Debbie me llevaba de regreso por Central Park para dejarme en mi casa del East Side. Antes de marcharse en su coche, la traje hacia mí, la besé en los labios y la invité a entrar. Pero llegaba demasiado tarde: ella ya había conocido a su otro Chris."
—— Chris Charlesworth (periodista musical y escritor británico, director editorial de Omnibus Press, productor ejecutivo de The Who, publicista de David Bowie)
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The Stilettos en el escenario del 82 Club de Manhattan, 1974
Foto: Bob Gruen









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